La oculomancia es una de las formas más antiguas de adivinación fisiognómica, centrada por completo en los ojos como el rasgo más revelador del cuerpo humano. La idea de que los ojos son ventanas al alma aparece en casi todas las culturas antiguas.
Los practicantes leían el color del iris para el temperamento, el blanco del ojo para la salud y la fortuna, la forma del ojo para el carácter, y la dirección y calidad de la mirada para la veracidad, la fortaleza de voluntad y las intenciones ocultas.
En la tradición medieval, una persona incapaz de sostener la mirada directa era sospechosa de engaño o asociación oscura.