La lampandomancia es la interpretación de la llama de una lámpara de aceite o antorcha como canal hacia el conocimiento profético. A diferencia de la capnomancia, su enfoque recae enteramente en la llama viva.
Los practicantes observaban el comportamiento de la llama después de plantear una pregunta. Una llama alta y estable presagiaba éxito; una llama parpadeante o bifurcada indicaba conflicto o engaño. Una llama que se inclinaba a la izquierda advertía peligro; a la derecha prometía buena fortuna.
La práctica era común en el antiguo Egipto, Grecia y el Oriente Próximo, realizada en templos de noche. Algunas tradiciones especificaban el tipo de aceite — oliva, cedro o mirra — como crítico para la validez de la lectura.